18.6.13

Una habitación que fue testigo de nuestras risas pero también de las lágrimas...

Y decidir a última hora formar parte de ese viaje fue una de las mejores decisiones que he tomado en mi vida. Embarcarme en una aventura llevando por equipaje las ganas de explorar y desahogarme. Locuras de 18 años recién cumplidos y una semana sin límites. Una habitación de hotel con tres maletas que rebosaban energía  . Tres corazones que a la luz de la luna era uno. Ellas , mis sirenas , mis patetics , y mi cura. Una amistad que afloró de verdad en medio de una isla . Silencios que se llenaban con risas y lágrimas que enseguida se calmaban. Felicidad en estado puro por tener a la mejor compañía en tu terraza. Noches perdida y mañanas que regresaba a su lado porque sin ellas no podía sobrevivir. Solo siete días pero cada uno de ellos nos enseñó algo. Estoy segura que dejamos nuestra esencia en aquella habitación que fue la principal testigo de nuestra semana. Un  "422" que permanecerá para siempre tatuado en nuestra alma.





3 comentarios:

La chica de los chicles dijo...

Que bonito! Si yo tuviera una amistad así, me tatuaba ese 422 donde todo el mundo lo pudiera ver.

Andén cuatrocientos veintidos dijo...

¿Quién dice que ese 422 no ha dado de que hablar? Te queremos más que a nada, ¡lo sabes!
Precioso

Andén cuatrocientos veintidos dijo...

http://andencuatrocientosveintidos.blogspot.com.es/2013/06/premio.html
Tenemos un premio para ti, ¡pásate!